¿Respondes? / Would You Answer?

 

untitledWilmar ingresó al Seminario Bíblico convencido de que serviría al Señor, donde quiera que fuera; Jorge hizo lo mismo, con la diferencia de que tenía en su mente la imagen de un pastor exitoso. Wilmar fue asignado a un suburbio del oriente en Santiago de Cali. No había templo sino una vetusta edificación de guadua y lámina con escaños de madera. No era lo que esperaba, pero siguió luchando porque en su mente tenía claro que si Dios le había llamado, Él le concedería la victoria.

Jorge renunció al pastorado tres semanas después. No pudo soportar la precariedad económica y concluyó con frases contundentes: “Esto no es para mí”. Archivó su título de licenciado en teología y hoy vende electrodomésticos en el centro de la ciudad.

El llamamiento pastoral, su costo y la importancia de permanecer fieles. Tres de los aspectos que abordaremos a continuación. Es de suma importancia considerar que el servicio en la obra de Dios es un apostolado que implica sacrificio, convencimiento y perseverancia. Dios valora nuestro trabajo. No cuenta quien haga mucho, sino que lo haga con fidelidad y a conciencia…

La Biblia no hace distinción entre convertidos y servidores, al contrario asume que quien haya dicho “sí” al llamado de Dios, entra automáticamente a su servicio. En cuanto a esto, la Palabra de Dios nos dice: “Todo esto es la obra de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el encargo de anunciar la reconciliación” (2 Cor. 5:18).

Es el Señor quien llama primero. “Mira, yo estoy llamando a la puerta; si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos” (Ap. 3:20). ¡Qué importante es saber esto!, pues en nuestros momentos de dificultades, no nos desanimamos sabiendo que “El que nos llama es fiel y cumplirá todo esto”. Tengamos en cuenta que su llamado originalmente se remonta a nuestro nacimiento. Nos dice el apóstol Pablo: “Pero Dios, que me escogió antes de nacer y por su gran bondad me llamó, tuvo a bien hacerme conocer a su Hijo, para que anunciara su evangelio entre los no judíos”.

Sigamos el ejemplo de Jesús, que por su humillación Dios le dio el más alto honor y el más excelente de todos los nombres.

¿Cómo responder a su llamado?

Él te llama así como tú eres. Jesús no les dio a los apóstoles un entrenamiento especial para empezar a servir. Sólo dijo: “Síganme, y yo haré que ustedes sean pescadores de hombres”. En otras palabras, los entrenó por el camino.

Ya Dios ha hecho su parte: te llamó a salvación, dándote una nueva vida en Cristo Jesús; te hizo parte de su pueblo, y ahora eres verdadero hijo(a) de Dios; te ungió con su Espíritu, y te hizo un testigo del poder de Dios; y te ha equipado dándote las herramientas (sus dones) para la construcción del Reino.

Ahora nos toca a nosotros honrar ese llamado: manteniéndonos fieles; amándole, porque Él nos amó primero; cumpliendo responsablemente con el trabajo que nos ha confiado; y asumir responsabilidad personal por nuestra propia formación, sin tener que estar dependiendo “siempre” de lo que me puedan enseñar los demás.

Cuando creas que ya has hecho mucho por el Señor acuérdate de estas palabras: “Por más que haga para El, siempre estaré en deuda con El”.

Would You Answer?

untitledWillmar entered the Biblical Seminary convinced that he would serve the Lord wherever that would be. Jorge did the same, except that he envisioned himself as a successful pastor. Willmar was assigned to work in a suburb East of Santiago de Cali. There was no temple, but a hoary bamboo building with wooden boards. It was not what he was hoping for, but he pressed on because in his mind he was very sure God had called him. He would grant him victory.

Jorge resigned the pastorate three weeks later. He could not stand the economic insecurity and concluded with a forceful phrase, “This is not for me!” He archived his theology title and license and today he sells appliances in the center of town.

The pastoral calling, its cost and the importance to remain faithful! These are three of the aspects that I would like to discuss. It’s important to consider that service for God is a discipleship that implies sacrifice, conviction and perseverance. God honors our work. It doesn’t matter who does more, but whatever they do they do it with faithfulness and clear conscience.

The Bible does not make a distinction between converts and followers. On the contrary, it is assumed that whoever has said, “Yes” to God’s calling, it has automatically entered his service. Regarding this, the Word of God says that, “All this is from God, who reconciled us to himself through Christ and gave us the ministry of reconciliation” (2 Cor. 5:18).

It is the Lord who calls first! “Here I am! I stand at the door and knock. If anyone hears my voice and opens the door, I will come in and eat with that person, and they with me” (Rev. 3:20). How important it is to know that! So in our moments of difficulties, we will not get discouraged knowing that “The One who calls is faithful and will do this” (1 Thes. 5:24). Keep in mind that our calling goes back to our birth! The apostle Paul tells us that, “But when God, who set me apart from my mother’s womb and called me by his grace, was pleased to reveal his Son in me so that I might preach him among the Gentiles…” (Gal. 1:15, 16).

Let’s follow Jesus’ example that given his humiliation, God gave him highest honor and the most excellent name.

How would you respond to His calling?

He calls you just as you are. Jesus didn’t give the apostles a special training to begin serving. He only said, “Follow me! And I will make you fishers of men.” In other words, he trained them on the way.

God has already done his part: He called you for salvation, giving you new life in Christ Jesus; he made you a part of his people, and now you are a true son or daughter of God. He anointed you with His Spirit and made you a witness of his power. He then equipped you, giving you the tools (spiritual gifts) to build his kingdom.

Now it’s our turn to honor that call by staying faithful, loving him because he loved us first, and fulfilling the duties entrusted to us. He must assume personal responsibility for our own training without being “always” dependent of what others may teach us.

When you believe you have done plenty for the Lord, remember these words: “As much as I do for Him, I will always be indebted to him.”

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